27 dic. 2009

MACHU PICCHU

Un día a un tal Pachacuti le da por decir que el sol es la hostia, que hay que venerarlo junto con la luna y las estrellas y por eso coge su bastón de oro (que era el sudor del sol) y lo clava en la tierra estableciendo en ese mismo punto la capital de lo que iba a ser el mayor imperio de sudamérica (equiparable al romano).
Un siglo después del bastonazo de Pachacuti Cuzco ya es un enclave estratégico e inexpugnable desde el que los Incas iban a iniciar un avance muy jevy metal.
La mayoría de los poblados invadidos aceptaban de buen grado la ocupción Inca, de los que aprendían a explotar la tierra y construir edificios. Los que se oponían directamente eran eliminados.



Para cuando llegaron los españoles, estos bárbaros contaban con más de 16 mil kilómetros de carretera, varias ciudades (con una población equipareble a las mayores de Europa) construídas en trono a ríos que eran canalizados para suministrarlas de agua potable. El estado, centralizado en Cuzco, proporcionaba pensiones de vejez y ayudas a incapacitados y a pesar de no tener un lenguaje escrito, tenían una economía próspera basada en la agricultura.

Pero claro, como el mismo Pizarro dijo, "los españoles tenemos una enfermedad del corazón que sólo se cura con el sudor de vuestro sol" de modo que, gracias a sus caballos, sus armaduras, sus armas de fuego, y sobre todo a la viruela con la que contagiaron a más de 200 mil Incas acabaron con lo que Pachacuti había comenzado siglos atrás.


Cajamarca era una especie de enclave sagrado con una red de hoquedades excavadas en la propia montaña a modo de nichos. Ahí fue donde Pizarro se citó con el emperador Inca. A la llegada de éste, los españoles comenzaron a disparar desde esas ventanas, eliminando en menos de una hora a toda su tropa y haciéndolo prisionero.
Como los Incas cagaban oro y plata (lágrimas de la luna), el emperador les ofreció a los españoles una habitación llena de oro y otras dos de plata a cambio de su liberación. Una vez todo fue cargado en su barco, Pizarro ordenó estrangular al líder Inca y convertir en lingotes todo el oro de su orfebrería, con el que construiría un altar a Dios "para que esta gente conozca al verdadero líder del nuevo mundo".


Los Incas iniciarían de este modo una huída hacia el interior escapando de los colegas españoles que solo querían enseñarles a comportarse y que dejaran de ser unos bárbaros.
Construyeron varias ciudades (que no llegaron a terminar) arrasadas por Mr. Pizarro y compañía pero hubo un lugar que sí consiguieron mantener virgen para siempre lejos de los "toros".
En 1911 Hyram Bingham buscaba los restos de una ciudad sagrada Inca, en realidad ya la había encontrado pero la densísima vegetación de la selva le había hecho creer que se trataba de un par de muros aislados, de modo que el tío siguió adentrándose y escalando Andes arriba hasta que llegó a una aldeilla de pastores. Uno de sus habitantes le dijo que un poco más arriba había piedras viejas por todos lados, cerca de donde llevaba su rebaño a pastar... cuando llegó flipó.
Así descubrió Machu Picchu (que además de un camarero en Aída, son las ruinas más flipantes de todo el imperio Inca)



Macchu Pichu es una especie de ciudad de recreo del emperador que también sirvió como último escondite de los Incas, además tenía un gran significado religioso. Está construída entre dos picos totalmente inaccesibles de modo que tuvieron que idear un sistema de trerrazas para fijar la ciudad a la montaña. Muyyyyyyyyyyyyy jevy.
Como eran tontos y bárbaros, pensaron que la parte superior de cada na de esas 600 terrazas podrían usarse para platar, de modo que las recubrieron de tierra fertil que además daba el aspecto de jardines. Como además de tontos eran idiotas, idearon una red fluvial con 16 fuentes que alimentaban toda la ciudad (donde vivían unas 750 personas) provenientes de un manantial.
Aún hoy los arquitectos siguen flipando ya que entre las piedras de los muros no entre la hoja de un cuchillo. Las paredes son firmes y literalmente perfectas (de hecho en Cuzco solo los viejos edificios Incas han soportados inalterados los vrios terremotos que asolaron la ciudad).
Ademas de esto las ventanas de las casas estaban orientadas para, gracias a los rayos del sol, medir el tiempo y saber así cuando era buena época para platar qué cultivo.


Adoraban al sol, a la luna y afirmaban hablar con la naturaleza. Decían que eran hijos del maíz.
Yo a veces me pregunto si los españoles no seremos hijos de puta.

4 comentarios:

Toral dijo...

en un alto porcentaje, sí semos unos hijos de la gran puta.

cuando leí el titulo iba a hacer la broma que no es lo mismo ir a la runas de machu pichu, que que venga un machu te meta la picha y te deje en ruinas.

pero NO, no lo voy ha hacer xq me gusto la actualizacion y me he leido atentamente.

mierdecillas hoy ya hiciste algo de provecho.

que te fuken, men!

Tarek dijo...

me gusta, si al final el titiritero va a tener algo en la cabeza :D

BFG dijo...

sabes q las montañas del machupichu forman el perfil de un hombre q te observa constantemente?¿ (si como no ...) me encanto la actualización ... me sorprendes con tus dotes intelectuales :)

Victor BA dijo...

Eso es lo que se llama jugar limpio si señor....
Se comenta, al igual que para las piramides, que las piedras son de cemento, artificiales, lo cual explica esa unión perfecta. Pero que iban a saber esos atrasados que no supiera un buen arbañil españó

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