26 feb. 2015

M0N0TEMA NIETZSCHE #2 / Y0 Y EL NAZISM0

Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: "Yo, el Estado, soy el pueblo".

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Es muy común la idea de que su filosofía es el germen del Nazismo, de ahí que no sean pocos los que le sitúen como el "filósofo de Hitler". Pero, ¿realmente tienen algo que ver sus ideas con el Nacionalsocialismo?

Rotundamente NO. Para nada. Ni de coña.

De hecho, en su obra, Nietzsche ataca abiertamente cualquier elemento toitalitario, ya sea persona física o estado, acusándolo de lastre social capaz de  alienar / anular  la libertad y la iniciativa individual de cada persona, con lo cual se iría al traste ese nuevo mundo que, según Nietzsche, ha de surgir a partir de las grandes ideas y el afán por superarse a sí mismos que tienen los grandes hombres.
Nietzsche, en definitiva, no quiere ovejas sometidas sino individuos libres que piensen y actúen por sí mismos desligándose de los viejos valores impuestos por  organismos / sectas  obsoletas como la Iglesia.

Es más, a modo de anécdota, decir que Nietzsche era super colega del Músico Wagner, a quien también admiraba de la hostia como compositor, y su amistad se rompió, precisamente, porque Wagner cada vez se hacía más radical y afín al Nacionalismo, cosa que Nietzsche no toleraba y le acabó costando su relación con uno de los pocos amigos verdaderos que tuvo en su vida.



Entonces, ¿por qué se ha generalizado esa idea que lo acerca al Nazismo?

El hecho de que Nietzsche sea, comúnmente, situado junto al Nazismo se debe a varios factores que ahora mismo os voy a comentar, queridos y queridas amigas.

+  Para empezar, una de las figuras claves de la filosofía de Nietzsche ese ese nuevo hombre mejorado, virtuoso, libre y feliz.
Nietzsche conserva la fe en el mundo y la deposita en una nueva sociedad construida como una versión mejorada de la que hoy tenemos, corrupta, hipócrita y materialista. Esa nueva sociedad se mantendría viva gracias a la cooperación entre hombres virtuosos con ideas puras y elevadas.
A este ideal de hombre, Nietzsche lo llama Superhombre. Pero ese Superhombre trasciende colores y razas y su condición de ser superior lo consigue a través de la pureza de sus ideas y la calidad de sus actos.
Hitler no tenía un pelo de tonto y era consciente de que un fascismo no cosechaba muchos seguidores en el ámbito de la cultura y el arte, así que aprovechó ese concepto y lo tergiversó a su servicio, convirtiendo el Superhombre de Nietzsche en un hombre de raza aria cuya superioridad radicase en la pureza de sangre y no de ideas.

+ El factor clave para que esta corrupción de la filosofía de Nietzsche tuviese éxito fue su propia hermana.
Muerto el filósofo, y, por tanto, incapaz de desmentir la relación de su filosofía con la propaganda nazi, ella se mostró afín a esas nuevas ideas que Hitler promulgaba, de ahí que la listilla de turno se ocupase personalmente de ocultar incoherencias y afirmar que su hermano es el padre intelectual del Nazismo.
Con esto vio medrar tanto su bolsillo como su reputación, pues era la hermana viva de uno de los mayores pensadores de la historia [figura clave para entender el pensamiento occidental del S.XX], que además, se aseguraba, era padre intelectual de un nuevo gobierno floreciente que prometía apoderarse del mundo.

+ Hitler aprovechó el filón y lo explotó. Igual que hiciera Franco con Dalí, Mussolini con los Futuristas o Stalin con el Realismo Social. Puso especial énfasis en fortalecer ese acercamiento con una figura clave reconocida por su genio, su carisma y su poder de convicción como era Nietzsche. Pues, repito,  había muchos más grandes nombres de la cultura y el arte en contra de él que con él, por eso se jugó todas sus cartas a un gran nombre que podía moldear a su antojo [luego vendría Riefenstahl...]
Con esto mataba dos pájaros de un tiro: al ser relacionado con un gigante de las ideas como Nietzsche, el propio Hitler ganaba prestigio siendo catapultado a la primera plana y, por otro lado, su discurso era tomado en serio como algo coherente y justificado.


Y por todo esto al pobre Nietzsche le dicen el padre primero del Nazismo mientras él se esconde bajo su bigote, por vergüenza, en la tumba.



Cuando dos antiguos amigos se vuelven a encontrar después de una larga separación, sucede muchas veces que afectan tener interés por cosas que les han llegado a ser completamente indiferentes; a veces lo notan ambos y no se atreven a descorrer el velo, a causa de una duda un poco triste. Así es como ciertas conversaciones parecen sostenerse en el reino de los muertos.


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