11 abr. 2013

LA ALEGRÍA DE VIVIR

Fue así tal cual lo cuento. Lo juro.
Resulta que llega ahí todo follao con su coche de capo negro a toda hostia y aparca dando un frenazo en seco y mandando a tomar por culo la jardinera de hierro envejecido tan guapa que nos acababa de poner el ayuntamiento. Se baja. Deja la puerta abierta. Nos mira. Lanza un grito y se viene corriendo como poseído.
Se detiene frente a nostros y la cabeza empieza como a desaparecerle entre los hombros. En serio, fue así tal cual lo cuento. Lo juro. 
Bueno el caso es que de ese agujero resultante tras su succión craneal surge una cabeza de ciervo que aún conservaba vagamente sus rasgos pero ya totalmente animalizados.
Claro, imagínate nuestras caras. El tío convertido en un ciervo mutante. Pues espérate que ésto no es lo mejor. 
Entre que deja de expulsar su babilla traslúcida y viscosa y sus cuernos terminan de crecer, vemos a lo lejos un humano bisonte corriendo hacia nosotros todo encolerizao. Naturalmente nos piramos cagando hostias o que te crees, pero él no. Él se queda a aguantar la embestida y cuando su cadera está a punto de entrar en contacto con la frente del bisonte ejecutivo salta por encima de éste y de voltereta se pone detrás. El bisonte flipa. Se desorienta y humea por la nariz y el ciervo corre a puñarle pero como es un cornudo novato no acierta de pleno y se estrella contra la acera reventando cuernos y adoquines: todo por los aires: astillas de hueso y cemento y no veas como chilló de dolor. Pero también chilló el bisonte porque resulta que un cuerno le había traspasado la planta del pie desgarrando piel y músculo y tejidos y pelo y pezuña. 
En estas aparece un hombre murciélago y empieza a succionar la herida. Pero no te encariñes demasiado con él porque este tipo no tiene gran papel en la historia ya que se muere asfixiado/ahodago tras empapizarse con los megachorros de sangre que brotaban a borbotones del pie del bisonte.
No me creas si no te sale de la polla pero fue así tal cual lo cuento. Lo juro.
Justo en ese momento suena en Cadena Dial esta canción del Ray Heredia.... emm cómo era... emm... ah sí: "la alegría de vivir" y ciervo y bisonte paran. Respiran. Se miran. Se piran y comienzan a cabezazos y zarpazos contra todos los muros, vallas, mupis, carteles, marquesinas, columnas, farolas, verjas que tienen escritas estas mierdas de frases tipo "regalo abrazos, coge uno" o "algún día llegará el día" o "no quiero una manta, quiero un abrazo".... Destrozan la ciudad, vamos.
Al rato vuelve con su cabeza normal ya sin rastro del ciervo que fue a no ser por los ematomas, los chichones y la sangre y le digo: ¿de qué coño va todo ésto? Y él se encoge de hombros. Puta acción poética la llaman. Valientes cara duras con esas putas frases de mierda que dan ganas de cagar. Tienen tanto de poetas como yo de astronauta. Dan asco, no me jodas. Yo a su lado, escuchando. Venga tío, no me jodas, ¿no te dan ganas de matarlos a todos? Son imbéciles y a cada frase que escriben o copiapegan más. Puaggg Yo, por miedo, asentí y le dije que me tenía que ir a cenar y volvió a sonar aquella canción y allí se quedo fumando y cantando en bajito con su voz de ciervo escondido. Yo la busco y no la encuentro: la alegría de vivir.
Así fue, tal cual. Lo juro

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