24 may. 2012

EL JARDÍN DE LOS DESVELADOS


“Quiero sembrar esta finca de calaveras. Con mi obra, yo quiero que la gente se conciencie de que la muerte es una cosa natural, que la tenemos encima y que es nuestra compañera de viaje, vayamos por donde vayamos. Quedamos como calaveras. Pero es que, además, por dentro, somos ya calaveras; no hay por qué tener ese terror. Nunca se habla de que vamos a morir y la vida no siempre es todo felicidad. La Muerte, una asignatura pendiente”.


Así definía Luis García Vidal (quien se obsesiona con la muerte tras haber tenido una experiencia cercana a ella en un accidente de tráfico. También su hermano muere en un accidente de ahí que haya introducido coches siniestrados entre las esculturas) el sentido de la gran obra de su vida: "El parque o jardín de los Desvelados", un homenaje a la muerte creado en plena naturaleza (en un terreno de su propiedad en Navarra) durante más de treinta añazos y hecho a mano sirviéndose de ramas y troncos, telas metálicas, yeso...


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