4 abr. 2012

ODILON REDON



Por aquel entonces yo escuchaba a los Clash todo el rato y me pasaba las clases dibujando, pero siempre que ponían diapositivas de Odilon Redon, levantaba los ojos del papel y me quedaba mirando un buen rato los dibujos de este jodido demente franchute.

Para empezar debería decirdos que Odilon Redon es un pintor simbolista. El Simbolismo es una corriente de finales del XIX que abarcó pintura, literatura y poesía. Supone una ruptura total con la estética y temática vigentes que principalmente reflejaban aspectos cotidianos de la vida de la época, tanto circunstancias políticas como sociales, todo ello influido por el realismo y el racionalismo que anteponía la razón a todo lo demás.


Lo que promueven los simbolistas es precisamente lo contrario, obviar la razón y la visión práctica de las cosas para volcarse en lo espiritual, en lo fantástico y lo personal. Buscan entonces inspiración en la literatura clásica, la mitología, la religión y demás temas que cada autor personaliza en base a sus gustos y criterio estético propio, de ahí que el Simbolismo sea una género muy disperso y difícilmente encasillable en lo que a aspectos técnicos se refiere (cada autor representaba ese mundo propio como le salía del nabo, básicamente)


Odilon Redon es, en definitiva, un chiflao que fue soldado y luego pintor. Era colega de Baudelaire y admiraba a Poe, de ahí que se inspire muchas veces en las obras de éstos a la hora de representar ciertos paisajes oníricos y la figura femenina, por ejemplo. En realidad era amante de la literatura y ésta será uno de sus recursos constantes.

Un dato curioso es que también fue colega de científicos como Darwing, quien le mostró un nuevo mundo de especies animales que recogería en su obra. Pese a ello no se dejó influir por el pensamiento naturalista y lo que hizo Redon fue crearse un mundo propio a partir de esas enseñanzas, de este modo nace su serie de criaturas extrañas inconcebibles e imposibles a las que él trata de dar vida con carboncillo en blanco y negro.



Dibuja de la hostia y acaba sumergiéndose en un mundo onírico que influirá muy mucho a los surrealistas donde los ojos y las figuras aisladas cobrarán una importancia desmesurada. Es sobrio en el color (blanco y negro y tonos pastel sobre todo. Algún azul tambien) y le gusta jugar con las exturas y como esto lo estoy diciendo de memoria, rememorando las clases del señor Santiago, seguro que se me quedan muchas cosas en el tintero, pero pa eso tenéis wikipedia.

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