12 abr. 2012

A DIARIO: CUÁNTO DARÍA POR COMERME UNA ALMEJA

Últimamente bebo tanto café mientras espero a que el viento suavice un poco que tengo miedo que los piños se me queden marrones o con manchas, como un dálmata. Luego me llamaran "dálmata" y de "dálmata" pasará a Sergio Dalma y de ahí a "Sergio" a secas o también puede degenerar la cosa en Sergio Dalma > Dalmacio > Macio > Macio encías. O podía haber sido: "Dálmata" > Mata (como el futbolista) o Nuno Mata (como el shaper) y de ahí Matajari > Matajarri > Jarri potter. O si no "piños podres", directamente, sin complicaciones. Cuánto daría por comerme una almeja. Aunque si me marean con motes sacados de la manga yo también puedo responder: "anda cállate, judeo-masón de los cojones" y terminar a guantazo limpio rodando por las aceras.
Por lo demás... mucha lluvia. Mucho viento. Mucho frío ... De la olas mejor ni hablar, que me tocan más las narices que todas las bromas pesadas que puedieran salir de mi hipotética dentadura de tonos otoñales.
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