3 abr. 2012

A DIARIO: NO OLAS

Noto como se me va apagando la vida y eso me hace estar triste. Quizás si pudiera regresar de nuevo... No me esperan más que hortigas y barro. En el cementerio no crecen espigas de trigo y las almohadas son de mármol frío.
Llevo un tiempo dándole vueltas al tema del equipaje: creo que me llevaré un libro y un cubito de hielo para roer de vez en cuando. Por lo menos allí no hay mentirosos.
Cuando me haya muerto la marea seguirá subiendo y, luego, bajando y los niños protestarán siempre que haya de comer pescado.
Cuántas montañas y cuántos bosques y yo reducido a escombros en un rincón donde el sol nunca pega.
Cuando yo me haya muerto el viento seguirá siendo joven, las moscas amarán el verano y dejará de haber días sin olas.
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