6 mar. 2014

DE VENTRÍCULO A VENTRÍCULO


- Se ponen a pensar en el amor y los muy gilipollas nos echan la culpa ¿No se dan cuenta que nos pasamos el día haciendo gárgaras con su sangre? Enterrados, ciegos, en el abismo de su maldito pecho. Sumergidos en escoria.

- De mi boca a tu boca y al cabo de un rato nos llega aún más sucia la sangre. Nos culpan de lágrimas e inviernos ¿Qué harían ellos si sólo comieran vómito masticado? ¿Qué cariño merecen?

- No le hables de cariño al tejido más frágil y más fuerte del mundo.

- Sin motor... Sin viento... Sin nada que nos mueva y, sin embargo, tan inquietos.

- ¡Que nos culpen! Déjales que nos culpen si así apaciguan su alma, que ni existe ni sangra.

- A esa sí que la miman.

- Y a nosotros golpes, nada más.

- No somos más que una fresa torcida. ¡No somos nada más! ¿Por qué se creen entonces satélites de nuestra voluntad? 

- ¡No me pidáis que ame! Si amo me detengo y entonces todo se acaba.

- ¡No me pidáis que ame! ¡No tengo tiempo!.


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