2 ene. 2013

EN CÁDI II

Pues ya estamos de vuelta de Cádiz y el viaje... Cierto sabor agridulce. 
El primer día Víctor y Leti nos llevaron a conocer la parte vieja de la ciudad: callejones estrechos; geranios en las paredes; suelo empedrado; olor a pescado en las calles; fachadas blancas; gente cantando y dando palmas; el bullicio de un mercado; pescaíto frito y el sol colándose a capricho por algún hueco raro. 
Todo fue la hostia hasta que llegamos al Palmar que entonces fue la re-hostia gracias a sus olas al más puro estilo Francia. El problema fue que nada más entrar la espalda volvió a darme problemas (ya llevaba 10 días sin entrar) y tuve que salirme del agua tieso como un palo mientras el resto se ponía morado. Las olas de los días siguientes continuaron estando guapísimas mientras yo pasaba el rato en casa leyendo para no pensar demasiado en lo que me estaba perdiendo.
La zona es mejor de lo que yo creía, tienen tal cúmulo de posibilidades que parece como una broma: derechas, izquierdas, roca, arena, orilleras, tubos, maniobras, points... ¿Te estás quedando conmigo? Y encima hace calor y apenas haces patos y las hamburguesas son que te cagas y los colores son más vivos y la tierra no gira tan deprisa. 
La verdad que jode cruzarse todo el país para encontrarte unas olas que hace tiempo no ves y no poder ni entrar, pero bueno, año nuevo planteamiento nuevo: seamos positivos así que una nueva X en el mapa, nuevos (y buenos) amigos, conciencia de la realidad del panga y más ganas que nunca de ponerme bien para poder volver. 
La nochevieja con el Javo nos la pasamos viendo "Jesucristo caza vampiros" y comiendo paninis. Buenos ratos. Y durante el viaje de vuelta no paramos de tirarnos pedos tan malos que teníamos incluso que abrir la ventanilla. El peor fue el primero de todos, que traspasó la camiseta con la que nos tapábamos la nariz. Concentración anormalmente alta de metano. Creo que mi coche aún huele a váter. 
Pues eso Pishas-vagonetas, que gracias por tratarnos tan bien. Habéis conseguido que venga contento de un viaje en el que, a pesar de haber tenido olas perfectas, no pude coger ni una sola. Aquí tenéis un amigo.
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