18 oct. 2011

LLÁMAME LOCO

Como hoy me siento generoso, voy a compartir con vosotros, cabronas y cabrones, esta anécdota maravillosísima
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Pues resulta que iba nuestro amigo Edgar Allan Poe caminando por su Baltimore natal cuando de repente un transeúnte le grita: "¡loco!".
Poe se detiene, se da la vuelta, se quita el sombrero y le hace una reverencia al insultón en cuestión, el cual, lógicamente, se queda de piedra y con cara de tonto.
- ¿por qué me saludas con respeto y agradeces el hecho de que te haya insultao?
- no hay insulto alguno porque si la locura es sueño, el loco es un soñador y tiene acceso a más conocimientios y sensaciones quien también sueña de día que quien solo lo hace de noche. Buenos días.

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