10 oct 2011

GOSHA RUBCHINSKY



El trabajo de Gosha Rubchinsky es uno de los mejores testigos del cambio sufrido en la juventud rusa tras la caída del muro.
Cuando el mundo occidental se les presentó a sus amigos y a él, tal fue el shock sufrido que decidió registrar con su cámara esa nueva moda y esas nuevas costumbres.
Tiene una serie muy chula sobre esa nueva juventud y el mundo del skate (que les cautivó desde el principio). También está muy interesado en la moda y está currándose su propia línea de ropa poco a poco acompañado siempre de un diseño bastante cuidao por eso, precisamente a base de currárselo, se ha ido convirtiendo en un icono de todo ese nuevo cambio social soviético que le hace colaborar con un montón de revistas de lo más punteras.
Abajo os dejo su link. Echadle un ojete!!!










http://aglec.ru/blog/

7 oct 2011

A-DIÓS-A-DIARIO

Como anunciaba en el post anterior mi objetivo murió definitivamente. Llevábamos un tiempo perdiendo un montón de fotos porque fallaba hasta que hace unos días estiró la pata definitivamente.
Espero que allá donde esté empiece a chupar sangre para que resucite cuanto antes. Por eso no sé cuando volveré a hacer un "A diario", la sección más insulsa y cutre a base de fotos insulsas y cutres (seguro que muchos de los que entráis habitualmente os alegráis al libraros de semenjante hez).
El caso es que iba a borrar lo que tenía en la tarjeta de memoria de esta última semana pero al final me dio pena y... que se yo...
Aquí va el último a diario en un tiempo. Insulso y cutre, como siempre, testimonio de una vida insulsa y cutre.
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SIN OBJETIVO EN LA VIDA


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Me da que nos vamos a pasar una temporadilla sin fotos :-(
Esperemos que no sea nada y tenerte pronto de vuelta, amor.
We'll miss you.

EL ÁRBOL QUE QUISO SER MAR



Debía ser una especie de mago o algo por el estilo.
El caso es que se colocó frente al árbol muerto y alzó su mano retorciendo los dedos de modo que se asemejaran a las ramas secas de aquel. Transcurridos unos momentos su mano comenzó como a desmaterializarse. Su piel y sus huesos iban desapareciendo en el aire dejando solamente a la vista el entramado de venas y capilares que la regaban de sangre. Y a medida que la carne si iba volviendo nada, iba cobrando vida aquel árbol muerto, proporcionalmente como en una ley matemática inversa. Su madera, del color de la ceniza, adquirió un tono marrón como robado a la tierra. De sus ramas secas brotaron flores y luego frutos y lo mejor de todo es que sintió el árbol cómo un torrente de savia volvía a fluir de nuevo entre cada anillo que delataba su edad bajo la corteza.
Tal fue el intercambio de vidas, de energías y de seres, que el brazo del mago desapareció y solo se mantuvo al alto su sistema nervioso y fue entonces, por fin, cuando el árbol adquirió la capacidad de hablar, de reír y de amar, como cualquier persona que se te venga a la mente.
- ahora puedes mover tus raíces y andar, dijo el mago, descubre el mundo sin prisa pues llevas aquí cientos de años anhelándolo sin protestar. Yo permaneceré ocupando tu sitio con mi brazo convertido en árbol pues al bosque no le gusta que en su tierra haya huecos sin ocupar.
Entonces el árbol se fue. Caminó y conoció todo cuanto había deseado. Y llegó hasta la costa y quiso ser delfín, quiso nadar, quiso ser parte del mar. Y también vio gentes y animales y conversó con ellos y experimentó lo que se siente cuando regalas tu corazón y obtienes a cambio una carcajada y también creyó que el humo era su amigo pero cuando tropezó con sus torpes raíces tuvo que levantarse solo y dejó desde entonces un reguerito de savia a su paso.
Él solo quería cantar alegres canciones y sentir calor (pero no gracias a la hoguera hecha con su propia leña) y por eso cobijó bajo sus ramas a todo el que sentía frío o quería guarecerse de la lluvia, pero cuando abría sus ramas de nuevo sólo quedaba un hueco con varios nombres marcados en su madera a cuchillo.
Al tercer día volvió al bosque:
- envuelve tus venas en piel. Ya no quiero seguir sientiendo.

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